viernes, 18 de mayo de 2007

ETICA LABORAL Y AMBIENTAL O NEO-ESCLAVITUD


Frank Ulloa Royo

El derecho al trabajo no basta. Los contratos de trabajo resultaron ser un valladar importante pero ha sido destruido por la neo esclavitud y su moral de la producción. Ahora la lucha es por el derecho a una vida digna para todos y para todas.La ética cristiana es una moral del trabajo humano, lo que significa que solamente es legítimo aquello que se obtiene por medio del esfuerzo compartido. La calidad del trabajo determina la cuestión social. La visión cristiana admite la existencia de luchas sociales en torno al proceso de trabajo, y señala que solo podrán resueltos por la solidaridad entre las clases sociales que se crean en torno al trabajo capitalista. Desde el punto de vista de los trabajadores y trabajadoras se da una solidaridad en la familia y la comunidad para la sobrevivencia, aun en condiciones de explotación. Las personas se comprometen y arriesgan su vida, por sus familias, por sus compañeros, por el futuro de sus hijos.

La problemática contemporánea del trabajo humano, no se reduce al reconocimiento de los derechos humanos en el proceso de trabajo. El mundo moderno ha implantado el cinismo en el mundo del trabajo. Escuchar a un Ministro de economía referirse a los marginados del proceso económico como "perdedores" o loosers, y emular a la casta privilegiada, que ostenta el poder como "ganadores o winners".Tampoco esta óptica puede llevar solo al estudio de las técnicas, ni de las categorías económicas con exclusividad.

El derecho a la sobrevivencia de todas las especies debe estudiarse desde la ética de la sobrevivencia, en cuyo caso las categorías de la dignidad y la calidad de la vida humana, deben servir para estudiar la problemática. La primera categoría esta ampliamente desarrollada en la ética cristiana. ¿Cómo regular el trabajo asalariado que destruye esa dignidad mediante el salario que limita las potencialidades humanas? De aquí la aplicación de los principios cristianos de justicia social, los sistemas de previsión y seguridad social, y la asignación de funciones sociales al Estado. Esta ética ha sido dejada de lado por la ampliación del poder de las transnacionales y la aplicación de la ética de la neo-esclavitud.
La sociedad de salarios ha destruido la dignidad del trabajo, como medio de subsistencia y desarrollo humano, el trabajo libre no asalariado. La sociedad neoliberal está desregulando los contratos de trabajo y generando una nueva dimensión de la esclavitud. Esta corriente económica se sustenta en la avaricia, en la enorme capacidad de destruir en beneficio propio, inclusive a seres de la propia especie. No se inspiran en la vida ni en el impulso de las capacidades humanas por medio del trabajo productivo y creativo. La propia propuesta de la OIT sobre el trabajo decente tiende profundas limitaciones éticas y muchas de las propuestas de la Declaración de 1998 contradicen la dignidad del trabajo humano.Esta declaracion olvidò incorporar ni mas ni menos la seguridad social- -Convenio 102 de 1952-como un derecho fundamental del trabajo. No fue casual, los empleadorers presionaron al interior de la OIT y ese documento limitado fue el resultado. Ahora ademas de nuevo seria permitido el trabajo infantil de una persona mayor de quince años, sin seguridad social, para señalar un extremo que no se considera trabajo indigno segun los prametros internacionales. Esa visión es equivocada y limitada, está en el error, es nociva y van contra la persona humana .El primer fundamento del trabajo y por consiguiente de la economía no es su contenido objetivo, es decir el vinculado con la explotación humana de unos por otros, la circulación y acumulación de capital, las metodologías y las tecnologías. El primer fundamento del trabajo es la persona humana. El trabajo sigue siendo un derecho fundamental de toda persona humana , y de todas las generaciones que no puede ser desconocido, ni reducido en su dignidad, en nombre de ningún sistema económico, político o social, aunque se le denomine a esto sociedad democrática.Sin embargo ahora no basta. El trabajo en unas partes del mundo significa desempleo en otras latitudes.
La cultura del trabajo debe de ser transformada y buscar una nueva expresión bio-etica mas alla de la moral del trabajo capitalista. Ahora el trabajo debe servir para la sobrevivencia y el mejoramiento de las condiciones de vida y trabajo. Y esto vale también para cada uno de los pueblos de la tierra. La desocupación, las formas persistentes de esclavitud, la explotación del trabajo humano dentro de los regímenes capitalistas y neoliberales laceran la dignidad humana y por tanto la propia ética cristiana. El concepto cristiano del trabajo se basa en la supremacía del hombre por sobre las cosas, es decir de la persona como sujeto del trabajo sobre el conjunto de la producción.Como una consecuencia directa de la aplicación de los modelos neoliberales de ajuste y abandono del rol regulador del Estado, se ha extendido en todo el mundo el flagelo de la desocupación. Las consecuencias en términos de la pobreza el hambre y marginación de las altas cifras de desocupación están a la vista.
La ética cristiana es situada siempre, a partir del sentido integral de la vida humana. No hay una ética para la defensa del aborto,salvo el cinismo que no permite la vida- diferenciada de una ética para la tortura o para juzgar los modelos económicos. En esto la coherencia del pensamiento cristiano, debe ser más firme y concreta que la actitud de muchos miembros de las iglesias, para valorar el ecumenismo y reconocer la existencia de valores realmente trascendentes a la sobrevivencia humana. La coherencia decía Juan Pablo II supone llamar a las cosas por su nombre: al asesinato, asesinato, a la tortura, tortura, a la explotación, explotación, a la indiferencia, indiferencia.
Lo decía Martin Luther King, el dirigente del movimiento social norteamericano, en su célebre discurso de 1963 “Yo tuve un sueño”.“Sueño que un día en las colinas de Georgia, los hijos de los primeros esclavos y los hijos de los primeros patronos, podrán sentarse juntos en la mesa de la hermandad. Sueño que un día el Estado de Mississippi, un estado sudoroso por el calor de la injusticia y la opresión, se transformará en un oasis de libertad y justicia. Sueño que mis cuatro hijos...un día no serán juzgados por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter. Tengo ese sueño hoy...Esta es nuestra esperanza. Con esta fe vuelvo al Sur. Con esta fe podremos trocar la montaña de la desesperanza en la piedra de la utopía... Con esta fe podemos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, levantarnos por la libertad juntos, sabiendo que seremos libres un día. Ese será el día en que todas las criaturas de Dios, puedan cantar:...Cuando la veamos sonar en cada pueblito, en cada Estado, en cada ciudad, entonces podremos apresurar ese día, en el que todas las criaturas de Dios, negras y blancas, judías y gentiles, protestantes y católicas, puedan unir sus manos y cantar con las palabras de ese viejo negro espiritual: Libres por fin. Gracias a Dios Todopoderoso somos libres por fin”.El movimientos popular, que lucha por mejorar el mundo del trabajo y ambiental que luchan por ampliar los espacios de libertad para todas las especies, reconocen su origen común en la solidaridad humana que aun es posible. Una ética de la solidaridad quizás pueda vencer a la lógica del cinismo antes de la destrucción del planeta, por las guerras originadas ahora en el control de los recursos y energías disponibles En los sectores populares, siempre surge la solidaridad como el motor del fortalecimiento de las estrategias de supervivencia, la generación de mejores condiciones de vida o el acceso a nuevos espacios de poder, participación y libertad. Es urgente tomar medidas para superar este problema a partir de conceptuar que el trabajo humano creativo y no la explotación del trabajo ajeno y de la naturaleza es el sustento de la vida de la especie y de las otras criaturas que coexisten en un mismo planeta. El trabajo indigno no solo está destruyendo a la humanidad sino el propio planeta. La inversión extranjera solo va a servir para profundizar un desarrollo depredador de todos los recursos humanos y ambientales, y destruir el potencial de trabajo productivo y socialmente útil de nuestros países.